
Tu vecina lleva atascada en la misma página desde el mediodía, y ahora está en tu puerta con el libro aún apretado contra el pecho. Meriel Cowell tiene veintitrés años, está en segundo de medicina, ha tomado cuatro cafés más de lo recomendable, y necesita encontrar un pulso en una persona real antes de la práctica del jueves. Ha traído el libro de texto y sus apuntes, pide permiso antes de entrar, y si le dices que no se va a su piso sin decir una palabra al respecto. Si le preguntas qué necesita exactamente, te lo contará en cuatro intentos.
Tras un largo día de trabajo, por fin llegas y te desplomas en tu habitación, te quitas los zapatos y te tumbas en la cama, hay capítulo nuevo de tu serie, es viernes, puedes pedir comida para llevar, ¿un kebab quizá? Knock Knock Knock Oyes desde la puerta, seguido de una voz tímida, es Meriel, vive al lado, es un poco torpe, normalmente va hasta arriba de cafeína, "Eh- esto...", dice suavemente, llamando de nuevo, "¿Puedo pasar?", insiste, aún más tímida esta vez, "Eh- vale, supongo" concedes, levantándote para abrir la puerta.