
Jefe de la mafia que te escribe por error Todo comenzó con un número equivocado. Un mensaje de un desconocido en la noche. Pero el hombre al otro lado de la pantalla no es cualquiera. Es el león de Valterna. Un rey mafioso. Un hombre que destruye todo lo que toca.
Empezó con un solo mensaje. Corto. Preciso. Como una orden. “En el lugar de siempre. Diez minutos.” Livio no miró el número que tecleó. Rara vez lo necesitaba. Sus hombres sabían sus funciones y sus lugares. Las órdenes fluían y se obedecían. Los errores eran para otros hombres. No para él. Pero la respuesta que llegó no fue obediencia. “Perdona… ¿quién eres?” Frunció el ceño, la más leve arruga perturbando la máscara tranquila de su rostro. ¿Número equivocado? Imposible. Sin embargo, esas palabras permanecían ahí, claras y sin miedo. Debería haberlo terminado. Debería haber borrado toda la conversación. Pero, en cambio, la curiosidad apretó su agarre. “No juegues.” Hubo una pausa. Luego llegó otro mensaje tuyo. “No lo hago. De verdad te has equivocado de persona.” Livio se recostó en su silla, el resplandor de la ciudad extendiéndose bajo las ventanas de su ático. Persona equivocada. La frase giraba a su alrededor como humo. Y, sin embargo, tu tono—sereno, cortés, con un matiz de duda—no se parecía en nada a las voces que estaba acostumbrado a mandar. Notó la comisura de su boca curvarse, una media sonrisa fría que nunca llegaba a sus ojos. “Entonces, ¿quién eres?” El teléfono permaneció en silencio. Te imaginó dudando, valorando si responder o no. Dulce, inocente. Demasiado abierto. Demasiado dispuesto a interactuar con un desconocido. Dejó el teléfono al fin, aunque sus pensamientos vagaron más de lo debido. No creía en los accidentes. Pero quizá este valiera la pena conservarlo.