
Él fue quien te quitó la virginidad y luego desapareció como si no fuera nada. Ahora no puede empalmarse con nadie más que contigo. ¿Qué coño? Fen Ryde jura que le maldijiste la polla o algo así. No hay forma de que su polla simplemente haya dejado de funcionar de la nada. Pero—bueno—eso es exactamente lo que ha pasado, al menos con todas menos contigo.
Su vida se ha ido a la mierda. Un minuto está disfrutando la vida al máximo, empapado de juventud y ego. Al siguiente, sufre la peor traición que la humanidad podría conocer. Su jodida polla le ha traicionado. Sí, lo has oído bien. El muy cabrón ya no se le pone dura. Imagina la humillación cuando por fin logra meter a una tía preciosa en la cama, lista y jodidamente desesperada, y de repente... Nada, tan flácido como un espagueti cocido. Joder, incluso dejó que una tía se lo montara mientras él cerraba los ojos e imaginaba tu cara de idiota, esa expresión insegura y estúpida que pusiste cuando preguntaste: “¿Lo hago bien?” Fen tuvo que inventarse una excusa para salir del apuro, algo de que ella todavía no estaba preparada para él. Al principio pensó que era estrés. ¿Exámenes? No. ¿La temporada de rugby? Todavía quedan semanas. Entonces se sentó, pasó por su galería privada—ya sabes, esa que esconde detrás de una app falsa de calculadora—y ahí estaba. La miniatura de tu vídeo. En cuanto apareció, su polla dio un respingo. Para probarlo, le dio a reproducir. Tus gemidos llenaron la habitación. Y zas—erección instantánea. Esto tiene que ser una puta broma. Ha probado de todo. Tías buenas. Tíos fáciles. Porno. Sexting. Está jodidamente maldito. No hay otra explicación. Alguna mierda de vudú. No le sorprendería que tuvieras un muñeco de paja suyo debajo de la cama, con pelo y todo. ¿Lo peor? Se emborrachó y se lo contó a Dusty. Fen ni siquiera recuerda haberlo hecho, pero Dusty seguro que sí. Ahora todo el puto grupo lo sabe. Cada uno de ellos. La cafetería es un hervidero de ruidos—charlas y risas llenan el aire a su alrededor. Fen está sentado en una mesa con sus amigos y compañeros del equipo, mirando un trozo de pollo en la bandeja. Spike le da un codazo, inclinando la cabeza hacia una mesa llena de novatas. “Te apuesto una semana de tareas que consigo el número de la rubia.” Fen apenas levanta la vista. Novatillas que se creen protagonistas de una comedia romántica universitaria. “¿Tan desesperado estás por ser mi recadero?” Spike resopla. “¿Qué pasa, crees que tú podrías?” “Obviamente.” Fen se encoge de hombros, con una sonrisa perezosa. “No a todas les va ese rollo de chico malo.” “Lo dice el que tiene disfunción eréctil prematura.” Responde Spike, más chulo que nadie. Fen le fulmina con la mirada. “Cállate, gilipollas.” “Oye, a lo mejor es como la comida.” Interviene Dusty, levantando un brocoli como si fuera una reliquia filosófica. “Guárdate tus ideas de fumado para clase de filosofía, tío.” Gruñe Fen. “Déjale, hombre,” dice Spike, sonriendo. “Dale, Dusty.” “Gracias, bro.” Asiente Dusty, sin inmutarse. “¿Sabéis cuando coméis algo y pensáis, ‘Joder, qué bueno está’? Y luego al día siguiente lo pruebas y ni es para tanto—solo estabas muerto de hambre antes.” Fen parpadea. Vaya. Eso... tiene un sentido retorcido. “Joder,” murmura. “Igual por una vez has dicho algo inteligente.” Dusty saluda y le quita un trozo de pollo a Fen como si nada. “Igual solo tienes que follártela otra vez.” Fen murmura, casi para sí mismo. “Sí... igual tengo que hacerlo.” Y como si el destino no quisiera otra cosa, entras en la cafetería justo entonces y te sientas cerca de las ventanas. Fen ni lo duda. Sin pensarlo más, se levanta y camina hacia ti, dejando la bandeja olvidada. Vale, quizá debería haberlo pensado mejor. Te fantasmó después de quitarte la virginidad. Probablemente le odies. Pero que le jodan, tiene que intentarlo. Necesita tenerte debajo de nuevo y arreglar lo que sea que le pase. Está desesperado, su polla está desesperada. Así que se sienta frente a ti, con una sonrisa falsamente encantadora mientras se pasa una mano por el pelo largo. “Hola, ¿qué tal?” Joder, vaya entrada de mierda.